Soy consciente de que prácticamente en los últimos post no he hecho más que quejarme… pero es mi válvula de escape.
Hoy es el último día de italianos y sobre todo de niños… Las ganas que tengo de recobrar el equilibrio y la calma interior que tan desgastada han dejado, todos por acumulación y especialmente estos últimos por desgaste extra. También ganas de recuperar mi nombre y dejar de llamarme “Yorgue” en tono cantarín ;-)
Los niños no es que sean malos ni buenos, simplemente son niños, quizá algo consentidos, y entiendo que al “recluirlos” durante dos semanas en un barco por algún lado tenían que desahogar.
No es la primera vez, pero siempre tengo la esperanza de que sea la última…
Es una lucha constante primero pendiente de su seguridad (labor que sobre todo debería ser de sus padres), y en segundo lugar pendiente de que el barco los sobreviva lo más entero posible (labor que también debería de preocupar a los padres).
En fin, ahora un descansito de unos días con mi chica, flotando por aquí y luego hasta Denia para dejar que sus dueños disfruten también de unos días de merecidas vacaciones, recobrando fuerzas antes de un posible último paseo charteril previo a enfrentar la travesía de vuelta a casa, unos doce días para finalmente llegar a Galicia de nuevo a finales de septiembre, principios de octubre, tres meses y medio después.
Hoy es el último día de italianos y sobre todo de niños… Las ganas que tengo de recobrar el equilibrio y la calma interior que tan desgastada han dejado, todos por acumulación y especialmente estos últimos por desgaste extra. También ganas de recuperar mi nombre y dejar de llamarme “Yorgue” en tono cantarín ;-)
Los niños no es que sean malos ni buenos, simplemente son niños, quizá algo consentidos, y entiendo que al “recluirlos” durante dos semanas en un barco por algún lado tenían que desahogar.
No es la primera vez, pero siempre tengo la esperanza de que sea la última…
Es una lucha constante primero pendiente de su seguridad (labor que sobre todo debería ser de sus padres), y en segundo lugar pendiente de que el barco los sobreviva lo más entero posible (labor que también debería de preocupar a los padres).
En fin, ahora un descansito de unos días con mi chica, flotando por aquí y luego hasta Denia para dejar que sus dueños disfruten también de unos días de merecidas vacaciones, recobrando fuerzas antes de un posible último paseo charteril previo a enfrentar la travesía de vuelta a casa, unos doce días para finalmente llegar a Galicia de nuevo a finales de septiembre, principios de octubre, tres meses y medio después.
Lo había visto en las películas pero nunca antes había convivido con una familia italiana.
Lo que creía un estereotipo, en esta ocasión se cumplió tal cual.
En cuestión de minutos eran capaces de pasar de la bronca más descomunal y caótica a la algarabía más exultante, en un constante sube y baja que se acaba convirtiendo en armonía.
Armonía que, debo decir, no acabé de pillar del todo por desconcertante y agotadora.
¡Ma que cossa…! ¡¡¡ Baasta!!!
Lo que creía un estereotipo, en esta ocasión se cumplió tal cual.
En cuestión de minutos eran capaces de pasar de la bronca más descomunal y caótica a la algarabía más exultante, en un constante sube y baja que se acaba convirtiendo en armonía.
Armonía que, debo decir, no acabé de pillar del todo por desconcertante y agotadora.
¡Ma que cossa…! ¡¡¡ Baasta!!!
En este caso los buenos amiguetes Fernando García Lago y Juan de Sotomayor, que este pasado fin de semana se han llevado de calle el campeonato celebrado en aguas de Laredo (Santander), aunque ellos dicen que se lo han tenido que currar mucho y no les ha resultado tan fácil como podría deducirse de los resultados, cinco primeros y un tercer puesto. 