domingo, 12 de diciembre de 2010

VIENTOS RENOVADOS

Vemos con cierto asombro cómo va evolucionando el aprovechamiento de las energías limpias y renovables, y menos mal, porque nuestro sistema está basado, en un 80 ó 90%, en las energías procedentes de combustibles fósiles. Combustibles que son limitados y por tanto cada vez más caros, además del gran problema que generan las emisiones de CO2 y otras sustancias a la atmósfera.
El reinado de los países (empresas) que poseen yacimientos de gas y petróleo está condenado a desaparecer.
Los más precavidos llevan tiempo orientando sus esfuerzos hacia energías más “democráticas”, pues además de ser ilimitadas y limpias, están en todas partes. De todas ellas quiero centrarme ahora especialmente en una.
“Vuela sin alas. Silba sin boca. Azota sin manos. Y tú ni lo ves ni lo tocas”.
¿Cuál?... Sí, el viento.
Muchas veces las mejores soluciones para el futuro vienen del pasado.
Nos sorprenden los nuevos artilugios inventados para el aprovechamiento del viento, ¡qué modernos nos parecen!, pero en la mayoría de los casos no son más que rediseños optimizando lo que hemos utilizado desde siempre.

Otras soluciones que nos pueden resultar innovadoras, han sido inventadas, probadas y utilizadas desde principios del siglo pasado, con reapariciones puntuales en momentos de crisis energética. Quizás con la nueva crisis, este sistema tenga una nueva oportunidad.
Es el caso de Herr Anton Flettner, famoso físico alemán, que había experimentado con velas metálicas que aumentaban la eficiencia del buque en un 50%, pero que mejoró con las velas rotatorias. Estas se originaron en el "Efecto Magnus", visto en el siglo XVII con respecto al vuelo de las balas de cañón, por Heinrich Magnus.
Para demostrar la factibilidad de este sistema, en 1926 Flettner le quitó a la nave "Buckau", de 52 metros de eslora, sus palos y velamen y le colocó dos rotores de 18 m de altura y 2,7 m. de diámetro. Todo el sistema pesaba sólo 7 toneladas, comparado con las 35 toneladas de todo el sistema de mástiles y velas.

Flettner corrió una carrera contra el velero gemelo Anon, de Danzig a Leith con una carga de madera. Aunque el viento fue en un momento tan fuerte que se debieron parar los rotores, el Buckau ganó. Debido a este éxito, el Ministerio de Transporte de la Armada Alemana, a través de la Hamburg-Amerika Line, ordenó la construcción de diez buques-rotor, aunque sólo uno, el "Bárbara" de 92 m. de eslora, fue construido. El Bárbara llevaba 3.000 tons. de carga y algunos pasajeros, operando entre Hamburgo e Italia durante seis años.
Aunque el buque había demostrado su factibilidad y valor, el muy bajo precio del petróleo y su abundancia lo condenaron a sólo un éxito teórico.
Durante la crisis del petróleo en la década de los 70´, la idea fue rejuvenecida por un grupo de compañías comerciales y fundaciones, la más conocida de ellas fue la Sociedad Cousteau, con sus barcos rotor "Moulin á Vent" y "Alcyone".
Desde 1980 los grupos de estudio de esta sociedad han mejorado los conceptos de propulsión económica de buques, usando el viento como una fuente de energía suplementaria. Este sistema revolucionario, llamado turbosail y basado en los principios de Flettner obtienen un ahorro de combustible cercano al 35%.
La Sociedad Cousteau también tiene en proyecto la construcción del Calypso II, que será un buque con un solo rotor, Llamado "Vigía del Planeta".

Hoy día van dándose a conocer otras iniciativas en la línea de apoyarse en la ayuda del viento para reducir consumos, abaratar costes en el transporte marítimo y por tanto también bajar los niveles de emisión de CO2 a la atmósfera.
Recientes pruebas trasatlánticas corroboran con éxito lo dicho, como el caso del Beluga Skysails, un carguero de la empresa Beluga Projects que es impulsado en parte por el viento gracias al uso de un ala/cometa de 160 m2 que se eleva 132 metros por sobre la embarcación. En cuyo viaje de 11.952 millas náuticas realizado entre los puertos de Hamburgo, Alemania; Guanta, Venezuela y Mo-I-Rana, Noruega, se comprobó que el consumo de combustible del Beluga Skysails se redujo en un 20%, lo que significó hasta 1000 a 1300 euros diarios de ahorro en petróleo y menos emisiones de CO2
(como se expone en el blog “Mis Cosas”)



El blog “El mar és el camí”, cuya última entrada “Vuelven los barcos mercantes de vela”, me ha impulsado a mí a subir esta y que también nos habla del tema. Entre otros del ejemplo de la empresa Fairtransport que trabaja en proyectos de esta índole, con soluciones evolucionadas de la tradicional marina mercante a vela.

Pero mientras estos proyectos se hacen realidad, esta misma empresa Fairtransport (como también nos muestra el blog “El mar, que gran tema para hablar…”) y otras como la francesa “Compagnie de Transport Maritime á la Voile” (CMTV) con el proyecto “Fair Wind Wine” o el proyecto californiano “Wine by Sail”, están retornando directamente al empleo de históricos buques a vela para el transporte de productos del comercio justo y ecológicos, como vino y aceite.
En el caso de la primera, con el bergantín de dos palos “Tres Hombres” construido artesanalmente en 2009, o el queche “Bessy Ellen” y en el caso de la CMTV con el “Belen”, un tres palos de 1896.

Estas iniciativas vuelven a ser competitivas en cuanto a velocidades gracias a la tendencia y práctica actual de algunas navieras, a causa de la crisis, de bajar las velocidades de navegación de sus buques mercantes aproximadamente la mitad de la velocidad habitual, con lo que el consumo de combustible cae entre 100 y 150 toneladas de fuel al día en lugar de las normales 350. Eso significa que en el flete los navieros se ahorran unos 5.000 dólares la hora.
“La estrategia ahora consiste en ralentizar la marcha todo lo que sea posible”, comenta Christian Hagart, primer oficial del Eugen Maersk.
Pero reduciendo aún más los costes y mucho más las emisiones de CO2.
Y esto ocurre ahora, cuando el precio del combustible es aún “barato”.
¿Volveremos entonces a ver grandes barcos de vela surcando los mares?
Es muy posible y deseo que sí, en cualquier caso, los que actualmente navegamos a vela podríamos considerar que estamos en una de las vanguardias en cuanto al empleo de energías limpias y renovables… ;-)

8 comentarios:

Aniña dijo...

A mi lo de los vientos no me termina de convencer.
un besazo

Nautijorge dijo...

¿Por qué Aniña?
A veces lo puedes oir, otras transporta agradables olores, acaricia sin verlo y transporta sin cobrar...
Quizá los grandes molinos aerogeneradores tienen sus defectos, pero nos hemos convertido en ávidos depredadores de energía y mientras sea así, hay que obtenerla aunque sea de debajo de las piedras (la energía geotérmica también es muy interesante ;-).

Isabel Martínez Rossy dijo...

Interesante esta posibilidad de volver a utilizar el viento como fuerza motriz en los barcos y curiosas soluciones técnicas
Un saludo

Nautijorge dijo...

Pues sí, Isabel.
Vamos demasiado rápido hacia algo que, visto lo visto, no es demasiado bueno.
Creo que merece la pena desarrollar más opciones que hemos avandonado y otros caminos alternativos.
Un saludo.

Isabel Martínez Rossy dijo...

Me refería a las nuevas posibilidades de utilizar el viento para mover barcos... lo de los "molinos" aerogeneradores no es una solución que termine de convencerme

Nautijorge dijo...

Sí Isabel, yo también.
De todas formas te digo lo mismo que le comenté a Aniña, creo que el de los molinos es un mal menor y en cualquier caso limpio y reversible.
Utilizamos y desperdiciamos demasiada energía, y mientras no nos sepamos comedir hay que tratar de obtenerla minimizando al máximo los residuos y las emisiones.

Joan Sol dijo...

Hola, Jorge!

Celebro compartir tu interés por las fuentes de energía y los sistemas de propulsión alternativos; aunque, ciertamente, ahora corremos el peligro de sembrar el mundo de aerogeneradores.

Te agradezco la cita y ya he enlazado esta entrada con la mía, porque ambas se complementan y dan una visión más amplia del tema.

Saludos desde el Mediterráneo y nos leemos.

caius dijo...

Muy interesante, si señor.- Las grandes ideas ya se han tenido, ahora toca adaptarlas a los nuevos tiempos... Nos vemos