sábado, 1 de marzo de 2008

SOÑAR NAVEGANDO

En navegaciones largas que nos puedan llevar más de dos días, la distribución de las horas de sueño, así como el lugar para dormir es un tema importante que se debe cuidar.

No han cambiado mucho las cosas a la hora de dormir en navegación desde el coy colgado del techo hasta las literas basculantes actuales, aunque no todos los veleros están equipados con este sistema, más comunes en barcos de regata. Algunos barcos llevan literas encajadas con tablas o lonas de sujeción lateral, que evitan que nos caigamos con la escora, frecuentes en los cruceros preparados para navegación más oceánica. Sin embargo lo más usual en los cruceros para navegación litoral es que lleven simples literas, lo que dificulta en caso de escora el dormir a barlovento, por estar más orientados a dormir con el barco amarrado o fondeado en situación estable. No obstante, en estos últimos, es normal que algunos de los camarotes sean del tipo “conejera”, lo que facilita el descanso mientras navegamos.

El caso de los barcos de regata, que como dije, suelen ir provistos de literas de estructura tubular y lona (bajo una ligera colchoneta) con sistema de cabos desmultiplicados que permiten adecuar la inclinación de la litera a la escora del barco, tienen ventajas sobre los demás, a pesar de que puedan parecer más incómodos. En primer lugar facilitan el descanso del tripulante debido a que permiten dormir siempre en posición horizontal. Además, esto último hace que la tripulación pueda dormir a barlovento, lo que afectará a la mayor velocidad del barco en caso de ceñida con escora, y por último la ligereza que supone este tipo de literas.

Sin embargo hay que distinguir entre distintos tipos de navegación y formas de dormir.
El caso al que me acabo de referir, navegando en regata con tripulación, a pesar de que todos los tripulantes deben tener su litera, es posible gracias a una distribución de la tripulación en guardias, generalmente dos, con lo que la mitad de los tripulantes, cuando están fuera de guardia pueden descansar en las literas de barlovento.
Si, como puede ocurrir, se navegase durante mucho tiempo, incluso días amurados a la misma banda, se suele emplear el método de “cama caliente”, es decir, que todos los tripulantes, por turnos, utilizan las mismas literas de barlovento.

En el caso de navegación de crucero con tripulación, donde la distribución del peso es menos importante, hace que esa misma distribución en dos guardias permita descansar a la parte de tripulación que esté fuera de guardia en las literas de sotavento, ya que resulta más cómodo.

Sin embargo en tripulaciones numerosas, sobre todo en regata, es posible que las guardias se distribuyan de distinta manera:
Una tercio de la tripulación de guardia. Otra parte en “stand by”, es decir vestidos y preparados para ayudar a la guardia que esté en cubierta en alguna maniobra que lo requiera, pero descansando en el interior (muchas veces directamente sobre los sacos de velas), o si el tipo de barco lo permite, protegidos por la cabina aunque en el exterior. Por último otra tercera parte de la tripulación fuera de guardia que podrá dormir despreocupadamente al abrigo de sus sacos de dormir. Entonces siempre es conveniente quitarse la ropa de aguas y dormir con ropa seca para facilitar el buen descanso, lo que a lo largo del tiempo repercutirá en nuestro rendimiento y ánimo. Algo diferente es la navegación en solitario, ya que por un lado los períodos en los que se puede dormir son menores. Entre 20 minutos, 30 minutos o una hora seguida según las circunstancias, en donde sin embargo los períodos en “stand by” son mayores, debido a la cantidad de tiempo en que gobierna el piloto automático.
Así que durante esos períodos de semi guardia, se puede descansar en cubierta bajo la protección de la cabina (si tiene el barco) o dentro junto a la mesa de navegación. Por eso la mayoría de los barcos adaptados o concebidos para la navegación oceánica en solitario disponen de una cómoda butaca o sillón polivalente en el que poder tumbarse y descansar, incluso en situación de “stand by”.
Por otro lado, el peso de un solo tripulante afecta poco en el conjunto de la distribución de pesos del barco, con lo que la elección de la litera de barlovento o de sotavento para dormir es menos importante. A veces incluso está en el centro.

Pero lo que suele ser una pesadilla para los navegantes solitarios es quedarse dormidos, sobre todo estando acercándose a la costa, ya que las consecuencias, obviamente pueden ser nefastas. Es importante mantener un riguroso sistema de guardias, sobre todo cuando la travesía va a durar más de dos días. De no ser así, el cansancio acumulado hará bajar significativamente nuestro rendimiento, llegando incluso a ser peligroso.
No es recomendable dormirse en cubierta, y menos sin ir enganchado del arnés.
En estas circunstancias es fácil llegar a caerse por la borda durante la noche sin que ningún otro tripulante se percate, y en cualquier caso la búsqueda sin luz resulta mucho más dificultosa, así que si nos quedamos dormidos, mejor abajo, en el interior.
En navegación de crucero es bastante común relajarse en el tema de las guardias. Es habitual que los miembros de la primera guardia no tengan sueño, sobre todo en las primeras noches, y prolonguen su estancia en cubierta, con lo que después seguramente también se retrasen a la hora de entrar de guardia.
Esta situación prolongada suele ser uno de los primeros motivos de roce entre la tripulación.

Lo ideal es planificar previamente qué sistema de guardias utilizar, la duración de las mismas y con qué horarios, cumpliéndolos lo más rigurosamente que podamos.
Esto dependerá del número de tripulantes, del tipo de navegación y de las condiciones meteorológicas.
Así por ejemplo en una tripulación de seis miembros, para un tipo de navegación en el que nos interese sacarle gran rendimiento al barco, y con unas condiciones climatológicas no excesivamente duras, será bueno un sistema de dos guardias de tres tripulantes cada una, con una duración de cuatro horas, distribuidas de 24:00 h – 04:00 h y de 04:00 h – 08:00 h durante la noche, distribuyendo durante el día otros dos períodos de cuatro horas para conseguir que todos duerman por lo menos ocho horas al día.
Pero si la travesía va a ser larga, mejor será que el ciclo de guardias de cuatro horas se continúe durante el período de 24 horas, de forma que a cada grupo le correspondan 12 horas de descanso y 12 horas de guardia al día.

Un buen protocolo es que la guardia que va a hacer el primer turno de la noche prepare la cena y cene antes de entrar de guardia, dejando todo listo para que cenen los que salen. También que la guardia saliente prepare café o algo caliente para los de la guardia entrante. En los cambios de guardia conviene avisar a la guardia entrante con por lo menos con 10 ó 15 minutos de antelación, para darles tiempo a despertarse y preparase, y una vez que suban a cubierta darles un período de adaptación de 5 ó 10 minutos mientras les explicamos las novedades.
Si cuidamos bien de la otra guardia, ellos lo harán con la nuestra y esto contribuirá al buen rendimiento y buen ambiente entre la tripulación.

Después de un par de días se empezará a coger el ritmo de a bordo y todo nos resultará más fácil, no obstante hay quien prefiere repetir siempre el mismo período de guardias y quien prefiere alternarlas de modo que no te toque dos días seguidos la primera guardia de la noche.

Todo es pues adaptable a las circunstancias y características de la travesía y la tripulación, desde el sistema de guardias, la distribución de las mismas o la duración de los períodos.
Algunas tripulaciones, más bien las profesionales, frecuentemente eligen un sistema de guardias que permite liberar a un tripulante de las mismas, generalmente el navegante, pero que puede ir cambiando en función de las prioridades de cada momento, ya que en este tipo de tripulaciones cada uno tiene una función más específica, de forma que por ejemplo, tras la rotura de una vela se liberará al velero, ante un accidente al médico, etc.
Pero claro, esto ya es en plan “pro”. En todos los casos, como vemos, será importante tener en cuenta y planificar este tema del descanso, ya sea para conseguir un óptimo rendimiento, por mayor seguridad o simplemente para hacernos la travesía más agradable.
Felices sueños marineros.

4 comentarios:

angel dijo...

No tengo mucha experiencia en lo de las guardias, ya que sólo dormí un par de días a bordo y fue en puerto.
Pero sí me cuesta un horror convencer a la tripulación de hacer guardias durante los fondeos. Me pone enfermo "abandonar" el barco mientras nos damos un chapuzón. Vamos, que no puedo.
Todo el mundo que me conoce sabe que peco de exceso de prudencia. Rayo en la paranoia.
Pero es que se ve de todo: barcos garreando, barcos que llegan y lanzan alegremente el ancla dentro de tu radio de borneo, gente incapaz de alcanzar el barco por que el auxiliar se lo lleva el viento... Incluso he tenido tripulantes que no comprueban si se puede subir al barco desde el agua ¡y no dejar a nadie a bordo!.
Lo del espinnaker vamos a dejarlo para otro día, cuando se toque el tema.

Nautijorge dijo...

Qué tal Ángel.
No me extraña que te cueste establecer guardias durante los fondeos. ;-) De hecho creo que sólo lo he hecho en un par de ocasiones en circunstancias muy excepcionales.
Lógicamente al hablar de guardias me refiero durante la navegación.
Si elegimos un buen fondeadero, tenemos un buen ancla adecuada a las características del barco con cadena suficiente, y adoptamos las medidas necesarias en cuanto a cantidad de cadena filada y radio de borneo, podremos descansar tranquilamente mientras estemos fondeados.
Excepcionalmente, si fuera necesario para nuestra tranquilidad, podríamos marcar un radio de acción en nuestro GPS y activar su alarma para que nos avise en caso de un garreo significativo. Incluso podemos hacer lo mismo con el radar (si lo tuviésemos) de manera que también tendríamos controlados a los demás barcos que fondeen a nuestro alrededor. Pero creo que esto es algo exagerado, y en cualquier caso nos haría consumir mucha batería durante la noche.
Un sistema para tratar de evitar que otros barcos crucen sus fondeos con el nuestro es marcar la situación de nuestra ancla con un orinque. No obstante uno núnca está a salvo de las malas prácticas marineras de los demás.
Respecto a esas otras pequeñas imprudencias que me dices, creo que se palian con la experiencia.
Uno de los casos que nombras, el de que se bañe toda la tripulación sin dejar lista una escalerilla, en un barco con francobordo inaccesible, ha sido tema de una película basada en un caso real. Pero aunque pude llegar a tener consecuencias fatales, realmente es un caso "tonto" realmente excepcional.
De todas formas no es malo pecar de prudencia, aunque por lo que cuentas, quizá en tu caso, debes aprender a relajarte un poco más.
En cuanto al spinnaker, no tengo inconveniente en tratarlo en algún post. ¿Alguna duda en particular?
Saludos.

angel dijo...

Pues si, nautijorge, me cuesta mucho dejar el barco e irme de jarana. Y eso que nunca es mío (no tengo barco).
En cuanto se acerca otro barco al fondeo, estoy como un halcón mirando para el recién llegado. En cuanto cambia el viento, estoy tomando referencias de nuevo. Si no hay escala de baño no bajo del barco hasta comprobar que alguien ha sido capaz de subir sin ayuda -al ir de alquiler, raramente repetimos barco-, y así todo el tiempo. Debo resultar cargante, la verdad. 8-o

Nautijorge dijo...

Bueno Ángel, la verdad es que alguna de esas precauciones también las suelo tomar yo.
En cuanto a los fondeaderos con barcos fondeados alrededor, a pesar de que es cierto que hay que guardar cierta distancia, ten en cuenta que cuando, por el viento o la corriente, otro barco bornea, también lo hace el tuyo. Lo malo es cuando entre dos barcos cercanos hay mucha diferencia de desplazamiento, pues el barco más ligero borneará más rápido que el pesado, y si no hay distancia suficiente si que es posible que se lleguen a pegar.
De todas formas, como te dije, más vale pasarse de prudente que de lo contrario, aún así disfruta de los fondeos ;-)
Un saludo.