domingo, 30 de mayo de 2010

SANTA RITA Y LA TRASTIENDA DE LOS BARCOS

En estos días previos a la temporada alta de “navegación” en nuestras latitudes, me viene a la cabeza eso de “acordarse de Santa Rita o Santa Bárbara cuando truena”.
Cuánta gente sólo se acuerda de su barco cuando llega el buen tiempo de la temporada estival… dejando para el último momento las reparaciones o los cuidados que deberían haber realizado a sus barcos durante todo el año.
Cascos invadidos por las algas, cubiertas e interiores recubiertos de moho, velas que han aguantado el invierno dobladas sobre las botavaras o enrolladas en sus enrolladores, algunas rotas o comidas por el sol, la lluvia y el viento desde el pasado verano y otros que deciden renovar a la vez su “ropero” con velas nuevas. Motores que ahora descubren que no funcionan. Aparejos y maniobras estropeados más por la intemperie y el ostracismo que por el uso. Otros, en cambio, rotos por el uso pero que también hay que reparar.
Muchos deciden adquirir o cambiar de barco al mismo tiempo, cuando la temperatura empieza a subir y los grandes almacenes anticipan la llegada del verano.
Y todos lo quieren ya.
A falta de navegaciones largas (ya han fallado unas tres) parece que este año, por ahora, la cosa va de pequeñas navegaciones y mucho trabajo de trastienda, en velería o montando jarcias y maniobras de cubierta para sacar adelante esta acumulación repentina de faena. Mástiles, velas, cabos, winches, poleas, cables y herramientas se suceden y se mezclan en un carrusel frenético de trabajos para ayer. Mientras asociamos el mar y la navegación con el relax y el disfrute, recordemos que, previamente en la trastienda de los barcos, otros han doblado la espalda para que pueda ser así. Y no tiene nada de malo, cada uno a lo suyo, pero para la próxima temporada no abandonemos a los barcos como juguetes estropeados durante ocho o nueve meses para acordarnos de ellos sólo a última hora, todos saldremos ganando, incluidos los barcos.

7 comentarios:

Fernando dijo...

Aprender a disfrutar do mantemento do barco e unha das leccións que non se ensinan e que se van aprendendo co tempo, estar pendente de que o barco esté ben.
Hai xa unha tempada que estou pensando nun carnet de propietario de embarcación, casi que leve un xuramento de "comprometome a coidar, vixiar, mimar e .... ", pero vexo que será dificil. Pero os que maltratan os barcos tiñan que quitarllos.

Unha aperta.

mera dijo...

Hay amores efímeros, pero si hacemos caso de lo que dice fernando tendremos que pagar pensiones compensatorias asl barco y muchos barcos estarían devorciados de sus propietarios, e irían a cubs náuticos que se llamarían "el desguace", donde encontrarían a propietarios abandonados por sus barcos y....

Isabel Martínez Rossy dijo...

Me gusta lo que dice Fernando sobre la promesa de cuidar los barcos!!! y me ha gustado tu reportaje, todo ese mundo de trabajos relacionados con los barcos, de personas que los mantienen en buena forma para navegar. Muy curiosa la foto desde el mastil.
Un saludo

Nautijorge dijo...

Es cierto, Fernando, que muchos se esfuerzan en aprender a navegar, otros lo han conseguido ya pero pocos llegan a aprender a mantener sus barcos, algo que, como bien dices, sólo se aprende con el tiempo con interés y trabajando en los barcos. En el fondo creo que es una cuestión de cariño.
En cuanto al carnet, si eso supone más trabajo para los que vivimos de cuidar, mimar y reparar barcos, perfecto, siempre que se reparta en el tiempo y no se concentre en un par de meses.

Bien cierto Mera, obras son amores...
En la actualidad hay muchos barcos abandonados por sus propietarios, pero es interesante la idea de que fueran los barcos los que pudieran abandonar a sus propietarios.
Como decía un antiguo anuncio de la tele..."él núnca lo haría..."

Isabel, como en el título de una película de Robert Redford, estaría bien la función del que susurra a los barcos... je,je.

Abrazos para los tres y gracias por vuestros comentarios.

Aniña dijo...

tengo ganas de volver a navegar no veo el dia...

Fernando dijo...

Sabeis, en el caso de los de fibra el mal es mas dificil de notar, pero en la madera que es el mundo donde mas me muevo (aunque tb tengo uno de fibra y bien que me lo agradece)ese mal del abandono trae consecuencias muy dificiles de reparar y no puedo soportarlo. Con lo bonito que es disfrutar cuidando a tu barco ... :). Algunos incluso tenemos mala fama :).

Fernando dijo...

Por cierto Mera, igual encontraban a otros propietarios que los quisieran cuidar :)