miércoles, 21 de marzo de 2007

Travesía Ribeira-Muxía-Ares solo. Enero 07

Esta vez fue un aquí te pillo y aquí te mato. Estudié el parte meteorológico y decidí salir al día siguiente. En esta ocasión me apetecía ir solo, y ya conocía el barco, un Kelt 7.6 con el que he navegado otras veces.
A las 14h. del viernes salí del puerto de Ribeira. Día soleado aunque con algo de bruma, 6 ó 7 nudos de viento de popa al enfilar hacia la salida de la Ría de Arosa, navegando con mayor y motor, sólo conseguía hacer 4-5 nudos, es lo que tienen los barcos pequeños. Como hacía buena mar decidí arrumbar hacia los estrechos de Aguiño, atajando y evitando así dar el rodeo por fuera de la Isla de Sálvora.
Quizá pequé un pelín de imprudencia, pues ya en plenos estrechos me di cuenta que fuera había más mar de la que esperaba, y estos pasos hacen honor a su denominación, “estrechos”, pero entre que pensaba si dar la vuelta o no ya había pasado el primero de ellos (el Paso del Carreiro) y enfilaba hacia el segundo (el Canal de Sagres). Opté por seguir adelante y, aunque con un poquito de tensión, todo fue muy bien.
Saliendo del Canal de Sagres.

El resto del día fue bastante bueno, pero con mayor y motorilo.
Al paso por Corrubedo la mar de fondo era de 4,5 a 5m., luego, al alejarse de la costa rumbo a Finisterre la cosa estaba mejor. Puse música, me abrigué y a relajarse esperando la puesta de sol. El sol se pone tras la ola.

El segundo momento de cierto apuro, ya noche cerrada, fue en Finisterre, justo pegadito al Centolo (islote junto al cabo). Se desactivó el diferencial del GPS y además al piloto automático se le fue la olla. No había luna, por lo que prácticamente intuí el Centolo y vi al contraluz las rompientes, demasiado cerca. Justo en los cabos la mar estaba mucho más rebotada. Tapé el GPS (su luz me deslumbraba) y cogí el timón para gobernar a mano hasta que pasé Cabo La Nave, una vez pasado pude desconectar y volver a conectar el piloto, con lo que volvió a funcionar bien. El diferencial continuó out. Unas horas después, a eso de la 01:30h., entré en Muxía para descansar el resto de la noche. La entrada a la Ría desde el Sur, en la Punta da Barca, también tiene bastantes bajos, y ya no me fiaba del GPS (menos si cabe), controlando las rompientes a ojo contra la luz de tierra. Puedo asegurar que de noche esas rompientes dan un poco de canguelo, parece que las tienes al ladito. A mi favor puedo decir que conozco bastante bien esta costa, de no ser así iría mucho más separado de todo. Si fallase el motor había suficiente viento, y en la dirección adecuada, para salir de ahí.
Ya frente a la bocana arrié la mayor, preparé la maniobra de atraque, entré en el puerto y abarloé a un pesquero. Como comprobación del error del GPS sin diferencial, cuando ya estaba amarrado dentro del puerto, el plotter me situaba bastante afuera del espigón, un error de unos 300m.
Dormí hasta las 8h.. A las 9,25h. estaba saliendo de nuevo del puerto, en una mañana encapotada. Ver las rompientes en medio de la boca de la Ría de Camariñas, en los bajos de Las Quebrantas, a plena luz del día, es bastante espectacular. Salí de la Ría ya a vela, y como estaba previsto saltó un SW de 15 a 20 nudos.
Rompientes en Las Quebrantas

Una vez doblado Cabo Villano (que parecía sacado de la peli de Cumbres Borrascosas) atangoné el génova, y el viento me empujó, casi el resto del día, en popa cerrada a unos 6-7 nudos de velocidad. Disfruté bastante, con delfines incluidos.
Cabo Villano En popa cerrada Delfines en la proa

Poco después de medio día doblaba las Islas Sisargas, trasluchando y navegando a un largo con rumbo ya hacia el centro de la Ría de Ares.
Islas Sisargas Navegando a un largo

Como cuando se va solo hay bastante tiempo para ensimismarse en nada, me dio por pensar en la relación que hay entre el Parchís y una travesía… si, y ya no digo nada con el paralelismo entre el Parchís, los Mandalas tibetanos o los Yantras indios, por mantener cierta reputación de cuerdo, pero haberlo hailo.
Me explico. Uno sale del puerto base cuando se dan las condiciones para hacerlo (en el caso del parchís cuando te sale un 5). Se puede avanzar lentamente o rápido, pero si vas demasiado rápido corres el riesgo de tener un percance y tener que volver al puerto base (si te sale tres veces 6, para casa). Siempre existe la posibilidad de que por agentes externos tengas que volver (p.ej. cuando te comen). De todas formas de vez en cuando encuentras zonas donde poder meterte, en las que estás a salvo. Y después de todas estas tribulaciones y recorrido llegas a una zona en la que ya no te puede pasar nada, como puede ser el puerto, hasta que finalmente entras en el amarre de destino. En mi caso tengo ya esta sensación en cuanto entro en mi Ría, aún no he llegado pero ya me siento seguro como en casa. Nuevo atardecer frente a La Coruña

En esta ocasión entré en el puerto de Ares, ya anochecido, después de haber recorrido la Ría a un descuartelar a unos 6 nudos, con esa sensación agridulce en la que por un lado tienes ganas de llegar y por otro sientes que ya se haya acabado la travesía.

1 comentario:

María dijo...

Hola Nautijorge, soy la hija mayor (y más vieja) de Gago de Mendoza. Leo todo lo que me reenvía que sale de tu pluma (es una licencia poética), y me veo en la obligación moral de darte un consejo que no me has pedido: porqué no escribes un libro? es fantástico cómo enganchas.
Es un placer leerte
Saludos y buenos vientos
María