martes, 17 de agosto de 2010

MEDITERRÁNEAMENTE

Un año más he asistido a la llamada del Mediterráneo para navegar por las islas Baleares, el mismo entorno que en otras ocasiones pero con una diferencia, esta vez ha sido a bordo de un catamarán Fountaine Pajot de 12m. Siempre he tenido mis reservas a la hora de navegar en un catamarán de crucero y este año he podido hacerlo en dos ocasiones, en uno francés de 15 m. y en este de 12 m. y la verdad es que son realmente cómodos para hacer crucero. Su gran habitabilidad y amplitud de cubierta dan la sensación de estar navegando en un barco mucho más grande, muy confortables para estos menesteres. Pero no me acaban de convencer a la hora de navegar con condiciones medias y duras. A partir de los 20 nudos de viento hay que andarse con ojo con la configuración vélica. También tienen sus inconvenientes para encontrar plazas en los puertos, pero he de reconocer que como experiencia ha estado bien.
A medio día zarpábamos del puerto de Palma con rumbo a Formentera. Con motor y su gran vela mayor hasta abandonar la bahía y una vez sobrepasada Punta Cala Figuera pudimos desplegar el génova ya a rumbo directo hacia los Freus, navegando a un descuartelar con 12 nudos de viento al principio que desde media tarde arreció a 20 nudos del través, permitiéndonos hacer unos cómodos 8 nudos de velocidad.
Travesía inmejorable y rápida en un estupendo día soleado que nos llevó a recorrer las 77 millas hasta Formentera en unas once horas, sin incidentes, salvo la rotura de la transmisión del timón, algo que no supuso un gran problema ya que se podía gobernar con el piloto automático. Ya de noche arribamos al fondeadero de Illetes, donde tuvimos el segundo contratiempo a la hora de arriar la mayor, pues no quería bajar. Montando un aparejo improvisado conseguimos arriarla de golpe, lo que supuso la rotura de la driza.
A la dificultad de encontrar un hueco para fondear de noche había que sumarle la falta de timón, pero la ventaja de los dos motores permitía gobernar entre la multitud de barcos sin problema, hasta que finalmente encontramos espacio para dejar caer el ancla.
A la mañana siguiente tuve que encaramarme a lo alto del mástil para reponer la driza de mayor. Mientras, a uno de los tripulantes se le soltó el fueraborda del bote auxiliar, que afortunadamente no cayó al mar, pero el vuelco hizo que dejara de funcionar. Desmonté la carcasa, purgué el carburador y extraje las bujías que se habían empapado de aceite para limpiarlas. Una vez vuelto a montar arrancó sin problema. Suerte, pues no se me ocurrían más cosas que pudiese hacer en el motor.
Pasamos el resto del día fondeados en el mismo lugar y por la tarde aproveché que la tripulación desembarcó en la playa para investigar el atípico sistema de transmisión del timón. Lo desmonté hasta que di con la avería, se había roto la corona de un engranaje que habría que sustituir por una nueva, así que el resto de la semana tendríamos que navegar sin rueda de timón. Con el ajetreo del día apenas tuve tiempo de poner un pie en tierra y saludar a alguno de los amigos que quedan en la isla.
El siguiente día, zarpamos hacia Cala Jundal (veggg!!! “cala petardeo”) en Ibiza y después de comer nos movimos hasta Cala Salinas (Malibú) donde esperamos a dos nuevos tripulantes. A última hora de la tarde pusimos rumbo hacia Cala Talamanca, junto al puerto de Ibiza, para pasar allí la noche fondeados y desembarcar para cenar en Ibiza, un auténtico circo. Volvimos a zarpar al amanecer de nuevo hacia Formentera, esta vez para dirigirnos a una de las boyas de Espalmador, donde pasamos una tranquila jornada, salvo por los nuevos problemas en el fueraborda del auxiliar, que en esta ocasión me llevó más tiempo solucionar. Finalmente se trataba del relentí. Las reservas de agua dulce empezaban a acabarse, pero resultó imposible que nos diesen entrada en el puerto de La Savina para repostar, así que nos apañamos con las garrafas de 5 L. de agua mineral, racionando media garrafa por persona para lavarse.
Volvimos al fondeadero de Illetes, junto a la bocana del puerto de La Savina, para pasar la noche y acercarnos a cenar en el Sa Sequí y tomar unos mojitos en un “chill out” del puerto. Por la mañana temprano levamos el ancla para dirigirnos a desayunar, fondeados, en Cala Saona, con su increíble agua azul piscina. Poco después volvimos a zarpar con intención de circunnavegar la isla. Doblamos Cabo Berbería y cruzamos la bahía de Migjorn, al final de la cual fondeamos para bajar a comer a tierra. Por la tarde alguna de las chicas prefirió irse por tierra al mercadillo de La Mola, mientras el resto continuábamos travesía, pasando bajo el espectacular acantilado sobre el que se alza el faro de La Mola, navegando con viento fresco de popa por el lado de levante de la isla con rumbo directo a la Isla de Los Puercos, en los Freus, que doblamos con las últimas luces del crepúsculo, para llegar de vuelta al fondeadero de Illetes de nuevo de noche. Fue mi última noche a bordo, ya que al día siguiente tenía que volar de vuelta a La Coruña pues tenía otro compromiso con una tripulación inglesa por las rías gallegas.
A primera hora de la mañana me acercaron al puerto para coger el ferry a Ibiza. Rápidamente dejé atrás la isla, pasando junto a la multitud de barcos fondeados, mientras pensaba que tardaré tiempo en volver a Formentera, aunque nunca se sabe, porque cada vez me gusta menos en lo que se está convirtiendo. Sin embargo he de admitir que en esta ocasión he vuelto a disfrutar de la espectacularidad de sus aguas junto a una tripulación que me ha tratado muy bien.

viernes, 30 de julio de 2010

RÁPIDA TRAVESÍA EN EL "NABUCCO"

El amigo Javier, aprovecha las vacaciones de verano para disfrutar a bordo de su “Nabucco”, Oceanis 40 que cuida como oro en paño.
Me había comprometido con Javier a acompañarlo en su travesía para bajar el barco desde Sada hasta Vilagarcía y en el último momento se me acumularon los compromisos para los siguientes veinte días. El barco estaba listo para zarpar el miércoles por la tarde y hoy viernes tengo que volar hacia Baleares, así que tendríamos que bajar el jueves, si o si. Y así lo hicimos, con un parte meteorológico de viento del Nordeste fuerza 5-6 con momentos de 7 y fuerte marejada.
A las 6:15 h, aún sin luz de día, zarpamos del puerto de Sada a bordo del “Nabucco”, el armador Javier, mi primo Carlos, su mujer Pili y un servidor, con una suave brisa que apuntaba maneras. Nos acompañaría en conserva Antonio y Beatriz a bordo de su Bavaria 36. Desde la salida de la ría de Ares hasta las islas Sisargas el viento se mantuvo entre los 15 y los 20 nudos, con cielo cubierto, permitiéndonos navegar entre un través y un largo muy cómodamente. Tras el paso por el interior de Sisargas el viento fue arreciando paulatinamente, ya en popa y con cielo despejado, hasta su cúlmen entre Cabo Touriñán y Cabo La Nave donde se sobrepasaron los 35 nudos de viento, aunque la mar no llegó a fuerte marejada, lo que nos permitía hacer unos cómodos 8 nudos con puntas de 10. Destacar la docilidad del barco navegando en popa con viento fuerte, tanto es así que en los momentos de máximo apogeo podíamos ir con una taza de gazpacho en una mano y un trozo de pizza en la otra. El buen ritmo hizo que alcanzáramos Cabo Corrubedo a eso de las siete de la tarde, así que nos aventuramos a entrar en la ría de Arousa por dentro de los bajos de Corrubedo y a través de los estrechos de Aguiño, donde nos cruzamos con numerosos pesqueros que salían a faenar. Una vez dentro de la tranquilidad de la ría sólo restó un agradable paseo de un par de horas hasta que a eso de las diez de la noche, justo con el crepúsculo, amarrásemos en los pantalanes de Vilagarcía. Una rápida y placentera travesía que cogí con ganas ya que desde el pasado septiembre prácticamente no había salido de mi ría, algo que ya me hacía sentir incómodo, con un tiempo inmejorable que nos dejó a todos contentos. 
Espero, Javi, que pases unas buenas vacaciones con la familia a bordo del impecable “Nabucco” ;-)

miércoles, 14 de julio de 2010

II EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA

"TROZOS DE MAR"

Después de lo bien que resultó la primera exposición, me he animado con una segunda, esta vez en el Náutico de Ares, de nuevo con el mar como telón de fondo, como el propio título indica.
Pequeña, pero hecha con cariño.



jueves, 8 de julio de 2010

NAVEGACIÓN NOCTURNA

Algo tiene de especial navegar de noche, quizá por menos usual, quizá por la oscuridad que magnifica los sonidos del mar y nos obliga a tener el resto de sentidos más atentos… no obstante, a parte del sueño, es casi como navegar de día pero sin luz. Casi, porque la noche puede brindarnos, si se tercia, visiones de gran belleza, como la infinidad de estrellas que desde pocos sitios en tierra se nos muestra con tanta nitidez y amplitud, la luna reflejando su luz sobre las olas o el aura de los delfines en las noches de “ardora”.
Durante la noche la luz de los faros cobra sentido y las lámparas de otros barcos nos dan información. Todo ello hace que merezca la pena vivir aunque sólo sea una noche de navegación.
La Escuela de Vela Cadenote nos daría la oportunidad de experimentarlo a bordo de un velero de 15 metros que permitirá enrolarse hasta 10 tripulantes para hacer la travesía desde Sada hasta la marinera villa de Muros, unas 85 millas a lo largo de la famosa “Costa da Morte”, navegando por delante de cabos y faros tan espectaculares como la Torre de Hércules, Sisargas, Vilán, Touriñán o el mítico Fisterra.

¡FINALMENTE SE HA ANULADO ESTA TRAVESÍA POR FALTA DE TRIPULANTES INTERESADOS EN VIVIR ESTA EXPERIENCIA! LASTIMA.

domingo, 4 de julio de 2010

SE FUE OTRO NAVEGANTE DE LEYENDA

Michel Malinovski , murió el pasado domingo, 20 de junio, a la edad de 67 años afectado por una enfermedad.
Curiosamente unos días después, antes de yo saber la noticia, hablaba con un amigo sobre él, su barco y aquel final de la primera Ruta del Ron, entre salida y salida al mar.

El navegante francés, hijo de emigrantes rusos, entró en la leyenda de la vela en la Route du Rhum de 1978, con uno de los finales de regata más emocionantes de la Historia de la vela oceánica.
Ese año, antes del inicio de dicha regata trasatlántica en solitario, Malinovski ya tenía una vuelta al mundo a bordo del « Kriter », y un buen historial en la regata La Aurore (hoy, La Solitarie du Figaró).
1970: Solitaire du Figaro: Segundo
1971: Solitaire du Figaro: Ganador
1972: Solitaire du Figaro: Tercero
1974: Solitaire du Figaro : Cuarto
1977: Solitaire du Figaro: Tercero
1978: Route du Rhum : Segundo en ( “Kriter V” )
1981: Twostar : Undécimo en (“Kriter VIII”)
1982: Route du Rhum : Décimo en (“Kriter VII”)

En esa primera y famosa edición de la Ruta del Ron entre Saint Maló y Guadalupe, aparecía por el horizonte de la meta su singular monocasco de 21 m “Kriter V”, seguido por el trimarán amarillo “Olympus Photo” del navegante canadiense Mike Birch y que acabó cruzando la línea de meta 98 segundos por delante del barco de Malinovski, después de algo más de 23 días de navegación a través del Atlántico. La decepción del navegante galo quedó plasmada en su célebre frase “Sólo la victoria es bella” que dio título a su posterior libro. Olympus Photo de Mike Birch Kriter V de Michel Malinovski Podium de la edición del 78 de la Ruta del Ron, formado por Mike Birch, Florence Arthoud y Michel Malinovski
Esa primera edición del 78 fue a su vez tristemente famosa por la desaparición en el mar de otra de las leyendas de la navegación a vela, Alain Colás, a bordo del trimarán “Manureva”. Alain Colás
Con la muerte de Michel Malinovski, navegante duro como una roca y que defendió las tradiciones clásicas de la vela, se cierra una página de su historia.