jueves, 14 de octubre de 2010

AYUDANDO AL BARCO A NAVEGAR

En una tarde de otoño, que por buena ha parecido de verano, me he dado el gustazo de salir al mar por el puro placer de navegar. Tenía muchas ganas de navegar solo y lo hice en un barco de ocho metros, al estilo tradicional, es decir, sin piloto automático ni timón de viento, sin ningún tipo de enrollador y por no tener no tenía ni winches autocazantes (ni falta que hacía), y por si fuera poco, con burdas.
El barco es noble y equilibrado, lo que me permitió solucionar lo del gobierno con una simple vuelta de cabo sobre la caña del timón.
Con unas condiciones de mar y viento perfectas, mar rizada con viento del NE entre 12 y 14 nudos, pude comprobar una vez más que el propio barco es el que mejor sabe llevarse a sí mismo. Sólo necesita a alguien que le ayude a salir y entrar del puerto, que ice, arríe y trime sus velas y que sea sus “ojos” para indicarle cuándo debe variar su rumbo, amén de alguna pequeña corrección de vez en cuando.
Una vez elegido el velamen adecuado y ajustado el rumbo con el viento amarrando la caña del timón, es suficiente un buen trimado de las velas para que el barco mantenga su derrota. Aquí se aprecia perfectamente la teoría del trimado. Por ejemplo, en el caso de la mayor, es mejor llevarla lo más largada posible rozando el punto de flameo, consiguiendo por un lado que la pala de timón no haga tanta resistencia al agua para evitar la tendencia a orzar y que el barco reduzca su escora y por tanto abata menos. Aunque según en qué rumbos el génova deba ir un punto más cazado de lo normal para mantener el buen equilibrio. Si bien es cierto que la cosa cambia un poquito navegando con el peso de la tripulación en la banda.
En ceñida es curioso ver como el barco orza unos grados al cargar la racha, volviendo a arribar cuando esta ha pasado, como haríamos si llevásemos el timón. Es un buen entrenamiento para cuando naveguemos con piloto automático, pues llevando el barco bien equilibrado reduciremos su consumo o, en el caso de timón de viento, atenuar sus esfuerzos.
Un barco pequeño como este es así mismo más sensible a la colocación del peso, pudiendo corregir las pequeñas variaciones de rumbo, debidas a las diferencias de intensidad de viento, simplemente cambiando de posición nuestro propio peso, o si la racha es más fuerte, jugando con las escotas.
Las maniobras, ni siquiera las trasluchadas con burdas, supusieron ningún problema con este viento.
En definitiva, un ejercicio divertido y gratificante que nos enseña a interactuar con el barco, porque navegar ya sabe él solito.
Lo peor, tener que arriar y doblar las velas uno solo al llegar a puerto de nuevo.

lunes, 11 de octubre de 2010

UyUyuuuuy...!!!


Podría parecer que a este Soto 40 se le ha roto la cruceta alta mientras navegaba con mayor, génova y asimétrico un día de buen viento, y que a pesar de la grimosa curva de su palo, no lo perdió.

Pero en realidad fue atacado por dos mounstruos marinos..., como bien se ve.

sábado, 9 de octubre de 2010

BARCOS, TRIPULANTES Y NAVEGACIONES DE VERANO

Ha sido este un verano extraño, no demasiados barcos diferentes, pocos más de media docena, pero gran variedad de tripulantes en travesías medias-cortas, ninguna larga. Apenas un par de pequeñísimas navegaciones en solitario. En definitiva, pocas novedades.
Quizá por destacar algo, la semana pasada en el Mediterráneo a bordo de un catamarán, bastante a gusto, o las dos tripulaciones inglesas con las que he navegado, una durante una semana por la costa gallega y otra sólo durante un día por la ría, pero de las que guardo un grato recuerdo. El resto familias o grupos de amigos agradables, otros no tanto. La mayoría con buena disposición y ganas de aprender o disfrutar, con mayor o menor aptitud marinera, pero unos pocos no contaban con ninguna de estas características, ni actitud ni aptitud, lo que hace que me pregunte qué es lo que atrae a este tipo de tripulantes hacia un velero…

Algunos planes quizá interesantes que no se llegaron a materializar. Uno de ellos aún por ver, que de llevarse a cabo marcará la diferencia, aunque me inquieta. Bueno, ya se verá.

Pocas emociones, al fin, que me han dejado cierta sensación de estancamiento o de pez en pecera. Pero lejos de cansarme, he podido dar otra vuelta de tuerca más a la costa gallega en general y a mi ría en particular, disfrutándola a tope, ayudado por el fuerte nordeste que predominó durante el verano y por tanto del buen tiempo, brindándonos la posibilidad de unas buenas navegaciones. Hacía mucho que no pasaba la noche fondeado en la ría, bajo estrellas limpias acariciadas por nubes pasajeras que se reflejaban en una patena de agua, es decir, que estaba bonito, vaya. Eso sí, esa noche lo aprecié tras conseguir abstraerme de la tripulación, que por momentos parecían elefantes en una cristalería.
Después de marcharse las embarcaciones que fondean para pasar el día, me gustó volver a ver la distancia que aquí se guarda entre los barcos a la hora de fondear para pasar la noche, lejos de los apretones del Mediterráneo. Sin embargo, entre un grupo de barcos fondeados, es frecuente encontrar al menos uno que da la nota un poco más alta que los demás. Lamento que posiblemente esta vez fuese el nuestro, aunque a decir verdad tampoco demasiado.
Por lo demás, tanto de noche como de día, los lugares de fondeo estuvieron muy bien. Las calas de esta ría tienen poco o nada que envidiar a las de fuera, si no le damos demasiada importancia a la temperatura del agua ;-) Se puede decir pues que en general fue un buen verano náuticamente hablando, aunque como dije, algo extraño quizá. Cosas de la crisis.

sábado, 2 de octubre de 2010

Unai Basurko en expedición educativa hasta Cabo Norte

Con el lío del verano no tuve ocasión de hablar del nuevo proyecto que Unai Basurko se trae entre manos. El navegante vasco Unai Basurko inició el pasado agosto, una expedición hacia Cabo Norte (Noruega), el punto más septentrional de Europa, con el objetivo de elaborar contenidos educativos sobre medio ambiente para alumnos de educación primaria. Basurko ha destacado el "giro de rumbo" que implica este viaje en su carrera, ya que, al no formar parte de una competición, primará "sobre todo la seguridad" de la tripulación, lo que no supondrá en su opinión que la expedición deje de ser atractiva.
En este primer viaje, de los cuatro que tiene previstos Unai Basurko dentro de este proyecto, el navegante vizcaíno partió desde Bilbao para recorrer, a bordo del 'Pakea Bizkaia', la costa oeste de Irlanda y Escocia, atravesando el Lago Ness, visitando en Noruega las ciudades de Bergen y Stavanger -además de dos fiordos- y llegando hasta el Cabo Norte, en el paralelo 71.
Una vez alcanzado el punto más septentrional de Europa, la expedición, formada por 8 tripulantes, pusieron rumbo al municipio vizcaíno de Getxo -adonde esperan llegar a finales de octubre-, para lo que han hecho escala en los puertos de Copenhague, Hamburgo (Alemania), Amsterdam, donde se encuentran ahora, y recalarán en Rotterdam (Holanda), Brujas (Bélgica), y los municipios de la Bretaña francesa de Saint Malo y Brest.
Basurko ha relatado que en su visita a las ciudades noruegas de Bergen y Stavanger, la escala "más institucional" del viaje, la expedición aprovechó para fortalecer las "relaciones ya existentes con Vizcaya y con Bilbao", plantaron un roble y entregaron un regalo a las autoridades locales.
Su escala en las Islas Lofoten, también en Noruega, tuvo por contra un carácter más "ecológico", ya que la expedición concertó una cita con un biólogo que les explicó la relación que tienen los habitantes de esa zona de Europa con el océano y los cetáceos. En cada puerto visitado, la expedición hizo grabaciones, entrevistas y visitas a instituciones y asociaciones, con las que elaborará material didáctico para el próximo curso escolar y realizará un documental sobre el viaje. Basurko ha explicado que este proyecto lo ha "madurado navegando durante años anteriores" y que su equipo lleva un año preparándolo.
La expedición se podrá seguir a través de una página web (http://www.pakeabizkaia.com/ ) y, una vez el 'Pakea Bizkaia' haya regresado al puerto vizcaíno de Getxo, los alumnos podrán visitar la embarcación y una sala con todo el material didáctico en la escuela de vela de la localidad.

Pero dejemos que sea el propio Unai quien nos cuente a grandes rasgos el proyecto y nos enseñe este buen barco, el nuevo “Pakea Vizkaia!.






Un interesante proyecto para el cual Unai ha contado con uno de los duros barcos de acero construidos para la BT Global Challenge, regata alrededor del mundo en sentido contrario de la mar y los vientos dominantes. El proyecto supone una buena forma de conseguir que le subvencionen sus sueños.
Eso es saber montárselo, eh Unai? ¡Enhorabuena!

domingo, 26 de septiembre de 2010

LUZ DE SEPTIEMBRE

Como todos los años, nos cogemos unos días de desconexión en septiembre. Seguramente el mejor mes del año, con su luz característica, para encontrar buenos lugares en los que poder perderse, algo que, sin embargo, es cada vez más difícil, sin necesidad de gastar mucho dinero ni tiempo.
Ya hace unos pocos años que conocimos la costa SW y es la tercera vez que volvemos a ella. Sorprendiéndonos agradablemente lo poco que ha cambiado, su campiña tranquila y cálida con olor a jara, viñedos y pinos junto a una costa salvaje y bastante solitaria donde aún puedes empaparte de mar y sol sin encontrarte apenas gente.
Por mi parte me iba bien olvidarme un poco de los barcos, aunque no del todo, pues aproveché para releer al maestro Moitessier embarcándome mentalmente de nuevo a bordo del Joshua a lo largo del Mediterráneo, el Atlántico y el Pacifico, para volver a través del Cabo de Hornos.

Encontramos una pequeña y agradable casa en el campo a muy poca distancia del mar, un lugar perfecto, con poca pero agradable gente alrededor, entre la que incluyo a Gabriel, el profesional pero cariñoso perro guardián de los dueños de la casa, y a los habitantes de las dos casas vecinas, una pareja de ingleses dedicada a sus caballos y una alemana que parecían haber encontrado su lugar en el mundo.
Cada día una playa diferente, a cada cual más impresionante. Largos arenales entre la potencia geológica de las rocas del acantilado y las incansables olas rompientes de un mar siempre cambiante con la luz y la marea. Cada día un improvisado chamizo para refugiarse del sol en las horas centrales del día. Dejando pasar el tiempo entre paseos, baños y lectura embutidos en semejante paisaje. Cuando apretaba el calor, al agua. Comer cuando el hambre cosquilleaba y tumbarse a dormir al sol o a la sombra si el sueño nos podía. Vida simple, vaya.

Más desidioso que en otras ocasiones, también me dio para jugar un poco con las pinturas.
Pero igual de agradables resultaban las caminatas por el campo o tumbarse en el porche a leer y al final de la jornada, si se terciaba, dejarse caer por alguno de los pueblos cercanos para cenar buen pescado. En fin, qué bien se está cuando se está bien.
Poco movimiento de barcos por esta costa en esta época del año, sólo pude ver un par de ellos, que me hicieron recordar las veces que he pasado frente a ella. Qué diferente punto de vista… Finalmente, con las baterías recargadas, vuelta a casa y a los barcos. Tampoco hay queja.
A pesar de que sigo con problemas con mi ordenador y tecnología en general, me las apaño para hacer esta entrada. Espero estar pronto de nuevo en equilibrio con mis cacharros (ordenador, móvil...) que tanta lata me dan.