domingo, 27 de enero de 2008

LOBAS DE MAR

En los tiempos que corren, en los que se potencia y se admira la mediocridad y lo fácil, vuelvo de nuevo la vista hacia la gente de mar que admiro, en este caso las mujeres navegantes, que en alguna ocasión muchos pueden haber pensado que este no es su mundo ya que desde antaño pertenece a los “lobos de mar”. Nada más lejos de la realidad, y aunque quizá sea cierto que como en muchas otras cosas se han incorporado más tarde (no voy a analizar aquí el por qué), y por tanto en proporción hay menos mujeres que hombres navegantes, ya son muchas y cada vez más las “lobas de mar”. De las clásicas cualidades para la buena navegación, la fuerza ha ido perdiendo terreno frente a la cabeza, la habilidad, la técnica y la resistencia. LAS PIONERAS
No me remontaré al tiempo de las corsarias como Ann Bonny y Mary Read, sino a los tiempos de la navegación deportiva moderna.
Tampoco pretendo ser riguroso en la cronología ni extenderme en sus biografías, simplemente una enumeración que a buen seguro a algunos sorprenderá, a pesar que seguramente yo desconozca, olvide y por tanto omita a muchas de ellas. Así que son todas las que están, pero no están todas las que son. La mayoría británicas y francesas, aunque las hay de muchas más nacionalidades, incluida la española, pero en este caso eso es lo de menos.

El primer libro de relatos de navegación que leí, hace ya muchos años, era de una granjera neocelandesa llamada Naomi James, que tras casarse con un famoso navegante inglés (Rob James), no sólo se interesó por la navegación, sino que posiblemente se convirtiese en la primera mujer que dio la vuelta al mundo en solitario (bueno, con su malogrado gato Boris) por la ruta de los clippers (pasando los tres cabos), a bordo del “Express Crusader” , un sloop de 53 pies, allá por 1976.
El libro se titulaba “A solas con el mar”, con el que alcanzó gran popularidad.



He dicho posiblemente, porque al parecer se le adelantó en un par de meses la polaca Krystyna Chojnowska-Liskiewicz a bordo de su pequeño sloop de 32 pies “Mazurek”, pero cruzando por el Canal de Panamá.

Por esas mismas fechas, la tercera mujer en la lucha por el título de ser la primera en circunnavegar el globo fue la australiana Anne Gash, que a los 55 años de edad se embarcó en su pequeño Folkboat de 7,3 metros “Ilmo”, haciendo una ruta similar a la polaca pero a la inversa. Sin embargo la primera mujer en dar la vuelta al mundo a vela en solitario y sin escalas fue en 1988 la australiana Kay Cottee, a bordo del “First Lady”, velero de 11 metros. Siguiendo con las pioneras, la primera skipper que patroneó un barco de la Whitbread Round the World Race en 1977/78, fue la británica Clare Francis, al mando de un flamante Swan 65, el “ADC Accutrac”, gemelo del Sayula II que ganó la primera edición. Aventura que narró en su libro “Mi Regata Alrededor del Mundo”. Previamente, en los años 1973 y 1976 había ya participado en regatas transatlánticas en solitario, como la Transatlantic Yacht Race, entre Plymouth y Newport, que también relató en otro libro titulado “Contra Infierno y Marea”.
En 1989 siguió sus pasos en la Whitbread la británica Tracy Edwards a bordo del “Maiden”, pero con la peculiaridad de ser patrona de la primera tripulación enteramente femenina en esta regata. En 2000 capitaneó los proyectos de la Jules Verne Trophy y The Race, batiendo records de velocidad a vela con el catamarán de 110 pies “Maiden II”. Posteriormente en 2005 organizó la Oryx Quest, primera regata de vuelta al mundo con salida y llegada desde Oriente Medio.







En 1994 Lisa Clayton se convirtió en la primera británica en dar la vuelta al mundo en solitario y sin escalas a bordo de su “Spirit of Birmingham”.




En America´s Cup destacó la norte americana Dawn Riley como primera tripulante femenina en 1992 a bordo del “America3”. En la edición del 95 patroneó por primera vez en esta competición un equipo enteramente femenino con el mismo barco, participando también en las ediciones del 2000 y 2007. En la edición de 1989/90 de la Whitbread participó en el “Maiden”, siendo skipper del WOR 60 “Heineken” en la edición del 93/94, en ambos casos con tripulación totalmente femenina.







Se puede considerar que la primera navegante oceánica que se ha impuesto a los hombres en regata, y precursora de una larga lista, es la francesa Florence Arthaud, realizando su primera regata transatlántica con 17 años, participó en las ediciones de la Ruta del Ron de 1978, 82, 86 hasta que en 1990 la ganó, batiendo también ese año el record del Atlántico Norte en 9días21h42min.
Co-tripulante junto a Bruno Peyron en la Transpacífica de 1997, entre otros logros oceánicos. Actualmente se dedica al mundo del arte.
A la zaga le iba la también francesa Isabelle Autissier, primera participante femenina en regatas de vuelta al mundo en solitario. En 1987 fue tercera en la Mini-Transat, en el 89 quedó 12ª en Le Figaro, también en solitario. En 1991 fue 7ª en la regata de vuelta al mundo en solitario con escalas BOC Challenge, a pesar de romper el palo en una de las etapas. En 1994 bate el record entre Nueva York y San Francisco, por Cabo de Hornos, y en ese mismo año tiene que ser rescatada cerca de Australia durante otra regata de vuelta al mundo en solitario. Participa en dos ediciones de la vuelta al mundo sin escalas Vendée Globe con similar suerte en ambas. En la edición del 96/97 rompió la pala del timón cerca de Cabo de Buena Esperanza, cuando iba 2ª teniéndose que retirar, en el 99 es rescatada por otro participante, el italiano Soldini, en las proximidades de Cabo de Hornos tras volcar, desarbolar y abrirse un gran hueco en la cubierta de su barco.
Esto ya fue demasiado en su accidentada vida de regatista oceánica, después de lo cual abandonó la competición, aunque recientemente ha hecho una incursión por el continente antártico a bordo del velero “Ada 2”. También ha escrito sobre sus experiencias en “Una Solitaria Alrededor del Mundo”. Fue en cambio otra francesa, Catherine Chabaud, la que durante la edición 96/97 de la Vendée Globe se convirtió en la primera mujer en finalizar una regata de vuelta al mundo sin escalas, aunque rompió el palo en la edición 2000/01 cuando ya le faltaban escasas millas para la llegada. Fue en esta edición (2000/01) de la Vendée Globe en que quedó segunda la británica Ellen MacArthur con 24 años a bordo de su Open 60 “Kingfisher”, donde comenzó su consagración mundial como navegante oceánica.Pero su carrera como navegante solitaria empezó mucho antes, con 18 años, en 1995, logró participar en la Vuelta a Gran Bretaña a bordo del 21 pies "Idunia". En 1998 gana la regata transatlántica en solitario Ruta del Ron en clase Open 50. En 2000 gana una nueva regata trasatlántica en solitario en monocasco. En 2002 vuelve a ganar la Ruta del Ron con el Open 60 "Kingfisher". En 2003 rompió el palo de su enorme catamarán "Kingfisher 2" en su participación en la Jules Verne Trophy con 13 tripulantes.
En 2005 se convierte en la persona más rápida en dar la vuelta al mundo a vela, sin escalas ni asistencia, a bordo del trimarán de casi 23 metros “B&Q” en 71días14h18m33s, batiendo el record que ostentaba el francés Francis Joyón, el cual lo ha vuelto a recuperar este enero del 2008. Toda una carrera meteórica con un palmarés impresionante.
Destacar también la gran experiencia de otras grandes regatistas solitarias oceánicas, muchas de ellas vueltamundistas, como Anne Liardet, 11ª en la Vendée Globe 2004/05. La suiza Michèle Paret , mujer del también navegante Dominique Wavre con el que se encuentra actualmente participando en la Barcelona World Race a dos.
Lo mismo que la joven bretona, pero ya con buen palmarés, Servane Escoffier. Otra francesa, minista y vendéeglobista como Karen Leibovici. A partir de aquí una larga lista de navegantes oceánicas jóvenes y ya con espectaculares currículos, que asaltan la lista de inscritos de las regatas alrededor del mundo en solitario como la próxima Vendée, alguna de las cuales vienen de dar la vuelta al mundo en solitario en sentido contrario a los vientos dominantes, es el caso de la británica Dee Caffari. Como británicas y jóvenes expertas son también Emma Richards ,
Aurelia Ditton y Samantha Davies. Las francesas, que vienen empujando fuerte, como Alexia Barrier,
Jeanne Gregoire
y la franco alemana, que ganó una etapa en la última Transat 6.5, Isabelle Joschke
O la australiana Liz Warley
y seguramente muchas más que aún no se han hecho conocidas, pero que están acumulando experiencia para saltar a la palestra de las competiciones oceánicas.
Todas ellas, pioneras o recientes, forman parte, sin duda, de un admirable grupo de auténticas “lobas de mar”, que más que a competir con los hombres, salen o han salido a competir contra ellas mismas y como tod@s, contra los elementos, que no distinguen edades ni género.

4 comentarios:

suhamga dijo...

hola Jorje, una vez más tus relatos llenan nuestras horas en tierra, casi no es necesario repasar por enésima vez los libros que tanto nos gustan. hoy hice una pequeña travesia cerca de Sisargas y no aprecié vela alguna en el horizonte, aunque la mar era buena; no entiendo como la gente que tiene barco y tiempo no aprovecha dias como el de hoy para izar velas. un sado, Benito.

Nautijorge dijo...

Hola Benito. Gracias de nuevo por tus comentarios, le dan vidilla al blog.
Opino como tu. Hay un chascarrillo popular que dice: "Dios le da pan a quien no tiene dientes" ;-)
Saludos.

Anónimo dijo...

Muchas gracias por tu blog, realmente está hecho con delicadeza y corazón para esas "lobas de mar" que son pioneras y referencias para nosotras. Yo soy marinera en un puerto deportivo, y en cierto modo pionera también, aunque más que eso, creo que nos mueve la libertad de ser quien somos y hacer lo que nos gusta... si l@s niñ@s nos ven quizá llegue el día en que no haga falta que seamos referencia, y otro aire sepa dar a nuestros mares el cuidado de las lobas, que además de conquistar tambien solemos mimar lo que amamos.
Gracias
cris

liberty dijo...

A traves de LaTabernadelPuerto (foro naútico) di con tu blog y con este fantástico relato sobre las lobas de mar. Me ha fascinado, pero si, tienes razón, son todas las que están, pero no están todas las que somos. Poco a poco, vamos discretamente incorporandonos. Muchas somos ya las que navegamos e intentamos afianzar una tripulación integramente femenina.
Gracias y Saludos salinizados