sábado, 10 de octubre de 2009

Ellen MacArthur, más que una navegante...

A casi ningún aficionado al mundo de la náutica le pasa desapercibido el nombre de Ellen MacArthur, genial y mediática navegante británica, con un tesón y una perseverancia fuera de lo normal. Pero en Gran Bretaña es considerada una heroína nacional. Nacida en el interior de la campiña inglesa, muy pronto y de forma casual empezó, como un flechazo, su amor por el mar, el cual llevó hasta sus últimas consecuencias.
Tras una salida en el barco de su tía por la costa este de Inglaterra, a los cuatro años de edad, Ellen pasó los siguientes ocho años ahorrando el dinero de sus comidas, mientras leía todo lo que se ponía a su alcance sobre el tema, hasta poder comprar su primer barco: un chinchorro de ocho pies de eslora. Durante su último año en la escuela, sufrió un ataque de mononucleosis que acabó con sus planes de estudiar veterinaria. Sin embargo, al ver unas imágenes de la regata Whitbread por televisión durante su convalecencia, decidió convertirse en navegante. Se trasladó a vivir a la costa, a Hull, donde poco a poco empezó a navegar y a trabajar en barcos al tiempo que estudiaba para sacarse el Yachtmaster.
A la edad de 18 años, en 1995, logró participar en la Vuelta a Gran Bretaña a bordo del 21 pies "Iduna", y ganó el premio BT/YJA al mejor navegante joven del año. En 1997 se traslada a Francia y participa en su primera regata transatlántica en solitario, la Mini Transat, y el año siguiente, la BT/YJA la nombró mejor navegante de 1998.
Al completar la Vendée Globe 2000/01 en 94 días, batió el record británico de la circunnavegación más veloz del globo en solitario y, con sus 24 años, se convirtió en el participante más joven que había completado la regata. No sólo eso, sino que estuvo a punto de ganarla, si no fuera por una colisión que la relegó a la segunda plaza en la regata más dura del mundo. A partir de ahí sus éxitos náuticos y popularidad crecieron como la espuma. Muchas y conocidas son sus hazañas oceánicas, entre las que cabe destacar su record de vuelta al mundo a vela en solitario, en 2005, a bordo del maxi trimarán B&Q en 71 días, 14 horas, 18 minutos, 33 segundos. Desde hace unos años formó OC Events, empresa dedicada a la búsqueda de patrocinadores y a la organización de eventos náuticos, entre los que se encuentran la regata transatlántica Artemis, el circuito de los catamaranes Extreme 40, iShares Cup, o la regata vuelta al mundo a dos Barcelona World Race. Forma parte, además, del equipo BT constituido por Sébastien Josse, Nick Moloney y ella misma, alternándose al mando del Extreme 40 o el IMOCA 60 BT, lo cual le deja tiempo para formar el Ellen MacArthur Trust, fundación que enseña a navegar a niños de entre 8 y 18 años con enfermedades de cáncer y leucemia para que su autoestima mejore frente a sus enfermedades. El objetivo de estas experiencias es reforzar la confianza de los enfermos y ofrecerles una oportunidad única de medirse a los desafíos del mar, ofreciéndoles un rol activo en la navegación. Asimismo, los grupos tienen la oportunidad de participar en pruebas como la JP Morgan Asset Management Round the Island Race, la Skandia Cowes week o la Residential Dinghy sailing week de Bradwell, todas ellas con carácter benéfico. Pero Ellen anunció la semana pasada, en un programa de radio de la BBC, su retirada de la competición oceánica, al menos por ahora, para centrarse en programas de sostenibilidad medio ambiental.
“Si logro comunicar lo que he aprendido, entonces seré la primera persona de volver al mar otra vez. Echo enormemente en falta los largos periodos en el mar pero ahora tengo algo más importante que hacer”. Siempre me ha llamado la atención esta menuda navegante británica por su tesón a la hora de conseguir llegar a donde quería, más aún viniendo de un mundo ajeno al mar.
«Si realmente tienes un sueño y quieres conseguirlo, puedes hacerlo, es posible»

Pero también, de refilón, me ha hecho reflexionar sobre las opciones de que a priori disponen los jóvenes de países en los que la navegación a vela tiene mucho más arraigo que aquí.
En España parece que ahora se empieza a ver la luz al final del túnel, pero a las generaciones anteriores casi ni se nos ocurría soñar con alcanzar semejantes metas.

No obstante: “Á donf” Ellen…









http://nautijorge.blogspot.com/2008/01/lobas-de-mar.html

2 comentarios:

Ramon dijo...

Muchas gracias ,por los buenos ratos y cronicas que nos acercan al mar a todos aquellos que carecemos de recursos para empezar una odisea,aunque ahorrando centimos Ellen nos demuestra todo lo contrario,un abrazo.

Nautijorge dijo...

De nada, Ramón.
Me alegra que así sea.
Pero creo que el dinero no es la mayor de las trabas, aunque ayuda mucho ;-)
Un viejo dicho popular nos recuerda que "querer es poder"... pero hay que querer mucho ;-)
Un abrazo.