Para todos los que amáis la mar.
Para todos... os deseo que paséis unas tranquilas navidades.
Que el año próximo os traiga muchas buenas singladuras y demás cositas buenas.
El Telefónica Negro ha llegado quinto, mientras el Delta Lloyd, patroneado por Chuny Bermúdez de Castro está a unas 20 millas de la meta después de haberse agravado los problemas con su sistema hidráulico de la quilla, roto desde hace unos días, pero por lo menos llegarán a tiempo para la cena de nochebuena.

“Encontrar socios comerciales en el proyecto siempre ha sido uno de los objetivos”, comenta Oleg Zherebtsov, Director del equipo. “Hasta ahora, he financiado el equipo a nivel personal, adelantando los fondos hasta encontrar patrocinio”.
Primero la rotura del sistema de control de la quilla del Temenos II que obligó al suizo Dominique Wavre a recalar en las Islas Kerguelen y retirarse de la regata, poco después su compatriota Bernard Stamm sufrió problemas en el sistema de piloto automático de su Cheminées Poujoulat obligándole también a recalar en el mismo Golfo de Morbihan en las Kerguelen, con la mala fortuna que a su llegada se encontró con vientos de 45 nudos que acabaron con su barco encallando en las rocas (aunque posteriormente lo pudieron reflotar) .
Stamm ya se había visto obligado a retornar a Sables d´Olonne poco después de la salida, al haber colisionado con un carguero, y pese a retomar la regata unos días más tarde estaba haciendo una espectacular remontada, acechando ya al grupo de cabeza.
El siguiente en tener problemas ha sido el francés Jean-Baptiste Dejeanty con la pérdida de los pilotos automáticos de su Groupe Maisonneuve, por lo que se ha visto obligado a retirarse y poner proa hacia la costa de Sudáfrica, a unas 1.200 millas.
El testigo de liderar la flota lo tomó el británico Mike Golding y su Ecover, pero poco le ha durado, pues hoy ha perdido también su mástil, tras haberse topado con vientos de 55-57 nudos y puntas de 60.

Loïck Peyron, uno de los participantes más experimentados y con muchas posibilidades de ganar esta Vendée Globe ha desarbolado ayer por la tarde cuando se encontraba en el grupo de cabeza, a unas 180 millas al sur de las Islas Crozet y 650 millas al oeste de las Islas Kerguelen, en medio del Índico sur y justo en el límite de latitud entre los cuarenta rugientes y los cincuenta aullantes.
Peyron ocupaba en ese momento la tercera posición en la clasificación, unas quince millas por detrás de Sébastien Josse, actual líder de la prueba en dura pugna con Jean Pierre Dick.
En este primer tercio recorrido hasta ahora de la prueba de más de 24.000 millas alrededor del mundo en solitario y sin escalas, Peyron había liderado la regata durante dieciséis días, demostrando que era uno de los favoritos a la victoria.
Como se ve, el gran sur no perdona.
Después de unos días en medio de un fuerte temporal en el Atlántico Sur donde el Pakea Bizkaia rompió la caja de su timón de estribor y los correspondientes brazos de conexión con el piloto automático, Unai puso proa hacia el ENE en busca del Anticiclón de Santa Helena con intención de encontrar una mar más tranquila que le permitiera intentar la reparación de los daños, pero no ha sido posible, así que ayer envió el siguiente comunicado:
Una lástima, pero así es la mar y así es la Vendée. Si fuera fácil no tendría tanto mérito llegar hasta donde ha llegado.
“Se puede terminar la vuelta al mundo, pero si no es así, el mundo no se termina.”
Una película que, creo recordar, tiene un final triste. Por eso lo pongo ahora.
El próximo martes zarparás hacia donde núnca antes habías navegado. Que los buenos vientos te acompañen... aunque sé que no me comprendes.
Sobre todo conocido por una de sus obras más emblemáticas, a la vez que polémicas, icono no sólo de una ciudad sino incluso de un continente, como es la Ópera de Sydney.
En este gran edificio, espectador de tantos acontecimientos náuticos en la bahía, personalmente siempre he querido ver unas velas, quizá símbolo de los grandes clíppers en los que llegaron los colonos anglosajones.

