martes, 21 de octubre de 2008

VOR. TODOS EN UN PUÑO

Atrás han quedado, por el momento, las veloces planeadas y ahora la flota se arrastra (es un decir, ya que para estos barcos “arrastrarse” es ir entre 5 y 9 nudos) rumbo hacia la meta volante en la isla Fernando de Noronha, frente a las costas de Brasil, donde se vira ya para poner rumbo directo a Ciudad del Cabo. Los ocho barcos se encuentran navegando bastante apretados en un frente a lo largo del paralelo 4ºN de unas 100 millas de longitud, con más viento para los que se encuentran más al Oeste.
Este es un momento de la etapa decisivo, atravesando las calmas ecuatoriales, pues los primeros que cojan los alisios del SE saldrán disparados poniendo agua de por medio, pero por ahora van a la caza de los pocos chubascos ocasionales, atentos al radar y a las fotos de satélite, lo que hace que las posiciones se alternen bastante. Muy buena la táctica del Green Dragon que lidera la regata, aunque también hay que destacar la remontada de los dos barcos españoles que entre roturas y el poco acierto táctico del Telefónica Negro al paso por las Canarias han llegado a ocupar las dos últimas plazas. Ahora en cambio este tiene muchas opciones de pasar la próxima puerta en cabeza si no se “engancha” de los doldrums (calmas ecuatoriales) y los contrincantes se lo permiten…

El placer de navegar..., o la importancia de una buena ropa de aguas

En unos días en que me encuentro inmerso entre clases de teoría y prácticas para las titulaciones, bien vienen unos rociones... ;-)

martes, 14 de octubre de 2008

LA VUELTA AL MUNDO EN BALANDRO.

La regata de la vuelta al mundo, antiguamente la “Whitbread Round the World Race” y hoy “Volvo Ocean Race”, ha supuesto un sueño a realizar desde que de pequeño tuve conocimiento de la primera edición, la de 1973-74, cuando la componente aventurera prevalecía sobre la puramente competitiva. Quizá fue en la edición 93-94, cuando el “Galicia-Pescanova” quedó 3º, en la que posiblemente pude estar más cerca de cumplir ese sueño, pero con el tiempo la regata se fue tornando en algo diferente y yo también.
Los océanos siguen siendo los mismos pero la filosofía de la regata ha ido cambiando hacia una mayor competitividad, y sobre todo se ha ido convirtiendo cada vez más en un circo mediático. Hace ya muchas ediciones que los barcos participantes han perdido su nombre propio por el de las marcas comerciales que los patrocinan (como es lógico), el ritmo de regata se ha vuelto casi en el de una prueba barlovento-sotavento alrededor del mundo, planificada de cara a la galería, léase medios de comunicación y público en general, con cada vez mayor peso de los intereses comerciales.
Evidentemente sigue siendo una regata apasionante, pero paulatinamente mi interés en ella se ha ido centrando en la participación de algunos amigos y conocidos.

En esta última edición que acaba de empezar el interés mediático-comercial ha seguido aumentando, con la apertura de nuevos itinerarios, en esa lucha de puertos de todo el mundo por llevarse parte del pastel y aparecer en los medios de comunicación. Mayor cobertura mediática para justificar las inversiones de los patrocinadores, supuestamente en aras de hacer llegar al gran público el acontecimiento y difundir la afición por la vela oceánica, y a pesar de que es la segunda edición en la que se parte desde un puerto español, su repercusión en nuestro país sigue siendo anecdótica.
Es cierto que en los últimos años la exclusividad del fútbol ha ido dejando un huequito a otros deportes en los que los participantes nacionales han ido triunfando. Ahora sabemos un poco más de baloncesto, de motos, de coches, de tenis y quizá de golf, pero aún hay bastantes deportes que, a pesar de cosechar sonados éxitos internacionales, siguen pasando casi desapercibidos.
La vela es uno de estos últimos, a pesar del esfuerzo desde hace unos años en difundir este deporte, con celebración y retrasmisión de grandes acontecimientos en nuestro país, olimpiadas, america´s cup, vueltas al mundo de vela con tripulación o en solitario… y sin embargo el gran público sigue estando pez en la materia.
Muestra de ello, sin ir más lejos, está siendo esta edición 2008-09 de la Volvo Ocean Race, sin más que una reseña en los telediarios o periódicos el día de la salida, con escasa y mala difusión, que se hace extensible a la propia web de la organización de la regata, (http://www.volvooceanrace.es/) , que aún funciona bastante mal.

En lo deportivo, el equipo Telefónica nuevamente bajo la batuta de Pedro Campos, ha apostado fuerte con dos barcos con posibilidades de triunfo, pero parece no haber aprendido del excesivo triunfalismo de la desdichada anterior edición con el Movistar.
Otra vez han tenido roturas en uno de los barcos nada más empezar, con una discreta actuación de ambos en la primera fase de la etapa hasta el Estrecho.
¿Será acertada la decisión de poner dos figuras de la vela ligera olímpica al frente de sendos barcos para una regata oceánica? O bien es sólo marketing y verdaderamente los patrones son Bouwe Bekking y Roger Nilson? No está claro, de todas formas, tras la parada técnica con penalización de doce horas en Algeciras por parte del Telefónica Azul para reparar los cañines de sus timones (pronto empezó el trabajo extra para Pep Ribes ), ha recuperado terreno a la flota que se está volviendo a reagrupar a unas 200 millas al NE de las Canarias, aún quedan muchas millas por delante y los dos barcos españoles siguen teniendo todas las opciones abiertas de cara al triunfo. A ver qué pasa en las calmas ecuatoriales.

miércoles, 8 de octubre de 2008

COMIENZA LA VOLVO OCEAN RACE

Así, como quien no quiere la cosa ha comenzado en Alicante una nueva edición de la regata vuelta al mundo por etapas y con tripulación Volvo Ocean Race, con la disputa el pasado sábado de la primera regata inshore (costera), que por cierto ha supuesto un inicio inmejorable para los dos barcos (gemelos) españoles, ya que han quedado 1º y 2º clasificados, el "Telefónica Azul" patroneado por Iker Martinez y el "Telefónica Negro" patroneado por Fernándo Echábarri, respectivamente.
Pero en realidad la regata zarpará del puerto de Alicante el próximo sábado 11 de octubre para dirigirse hacia el puerto sudafricano de Ciudad del Cabo, donde terminará la primera etapa.

Este invierno se prevé intenso, con la participación de estos dos VO70 en la Volvo y casi simultáneamente la participación de Unai Basurko en la Veénde Globe, que con su IMOCA OPEN 60 "Pakea Bizkaia" dará también la vuelta al mundo, pero solo y sin escalas, zarpando el próximo 9 de noviembre del puerto francés de Sables d´Olonne.
¡SUERTE PA TOOS!

lunes, 6 de octubre de 2008

ÚLTIMA PARADA: “COSTA DA MORTE”.

Como si fuese el anuncio de próxima estación de Metro, esta fue la última recalada de la travesía antes de llegar al puerto de destino, Sada, a pesar de que la idea era hacer la etapa del tirón.
Cumpliendo con el calendario previsto y como en casi todos los finales de etapa, en Bayona, hubo cambio de algunos tripulantes. Desembarcó Manuel y subieron a bordo los bilbaínos María José y Rafa y otra antigua tripulante del Cadenote Uno, Camila.
El lunes amaneció un día espléndido en la Ría de Bayona, sol radiante y ausencia de viento con mar en calma, sin embargo el parte meteorológico anunciaba para la tarde fuerza 5-6 del N-NE con fuerte marejada a partir de Fisterra.
A las 11:30h doblamos la punta del espigón para enfilar el paso de Estelas y navegar a motor por el interior de las Islas Cíes, Onza y Ons.
Por unas horas no coincidimos con Unai Basurko que zarparía algo más tarde desde Vigo a bordo de su Pakea Bizkaia hacia Bilbao después de instalar los chupones para los tanques de lastre, la potabilizadora y los paneles solares de cara a la próxima Veénde Globe. Él navegaría hacia mar abierto en busca del role del viento al NW para arrumbar directamente a Bilbao. Nosotros en cambio pretendíamos subir pegados a la costa para protegernos del NE anunciado.
Al paso por el canal entre la Isla de Ons y el faro del Camouco salimos ya de la protección de las islas, dejando la Isla de Sálvora por estribor. La brisa aumentó lo suficiente para poder navegar de ceñida con toda la mayor y el génova al principio, pero pronto arreció y al través de los bajos de corrubedo cambiamos el génova por la trinqueta, navegando en bordadas acompañados por los delfines. Avanzando la tarde el viento y la mar fueron creciendo justo de la dirección a la que debíamos ir, así que a última hora acabamos navegando de nuevo con mayor, con el primer rizo metido, y motor para poder hacer un rumbo más directo.
El viento fresco y la mar fría obligaron a enfundarse ropa de abrigo y el traje de aguas, atrás quedaron ya las cálidas aguas del Mediterráneo, finalmente por la noche incluso tuve que calzarme, lo que me resultó una sensación extraña después de tanto tiempo andando descalzo. La costa da morte nos recibía en su salsa.
A media noche, con una negrura espesa, las circunstancias hicieron que le plantease a la tripulación la opción de recalar en el puerto de Fisterra, y ante la instantánea unanimidad variamos unos grados el rumbo para dirigirnos al presunto abrigo del puerto. Es curioso como cambia el ánimo de la tripu ante una meta cercana, a nadie le gusta sufrir.
Entramos en el puerto, poco protegido del NE, abarrotado de embarcaciones de pesca amarradas en sus fondeos que hubo que esquivar como en una gymkhana hasta encontrar un pequeño hueco libre en el muelle, entre dos pesqueros. De nuevo tengo que volver a acostumbrarme a tener en cuenta las mareas.
Cenamos a bordo una comida caliente a base de macarrones y pulpo capaz de reconfortar cualquier espíritu y a descansar. Antes del amanecer había que estar en pie para zarpar con las primeras luces del alba. Ya con luz de día bordeábamos el Cabo Fisterra, pasando por dentro del islote del Centolo, a motor y con dos rizos en la mayor, retomando la subida para ir doblando los sucesivos cabos de esta costa. Cabo la Nao, Touriñán y Vilán, del que pasamos bien cerca para poder saludarle.
Pasado el medio día las condiciones habían mejorado sensiblemente y atajamos por el interior de las Islas Sisargas. Los grados caídos a estribor, junto a un leve role del viento al N, nos permitieron volver a navegar a vela, con dos rizos en la mayor y trinqueta. Aún así navegábamos a una media de 8 nudos rumbo a la boca de la Ría de Sada, con sol pero con el viento fresco típico del NE. Dejamos la Torre de Hércules a estribor y para celebrar la llegada a casa entramos en la ría pasando entre el islote de La Marola y tierra. Como reza un dicho marinero local: “quien pasa La Marola, pasa la mar toda” ;-) Dentro de la ría, ya sin ola, desplegamos también el génova para alcanzar los 9 nudos y que el Cadenote Uno arribase a casa orgulloso tras su periplo de más de 4.000 millas navegadas este verano, exactamente tres meses y medio después de haber zarpado del puerto de Sada. Tiempo durante el cual él ha sido mi casa y yo su inquilino permanente. El barco se ha portado de maravilla, sus instrumentos también, perdonando el pequeño lapso que tuvieron “Ray”, la VHF y el equipo de viento después de las muchísimas horas de trabajo casi ininterrumpido.
Mi agradecimiento también a los tripulantes que nos acompañaron, unos durante la travesía completa, otros en alguna de las etapas, de vuelta a casa: José Manuel, Pablo, Manel, mi hermano Eugenio, Jesús, Roberto, Manuel, María José, Rafa y Kamila. Espero que, como yo, hayáis disfrutado de la travesía.
Llegados a los pantalanes de Sada donde nos esperaba Miguel, el armador, abandonamos el barco con cierta premura debido a que la gran mayoría tenían que emprender su viaje de retorno a casa, por lo que no pude despedirme debidamente del barco, cosa que hice con calma al día siguiente. No obstante, este fin de semana ya he vuelto a navegar en él y espero que nuestra relación se mantenga durante bastante tiempo, y es que tiendo a cogerle cariño a los barcos con los que comparto suficientes millas.

jueves, 2 de octubre de 2008

ATLÁNTICO ARRIBA

Amanece un día tranquilo en el Puerto de Santamaría, el sol se alza sobre los mástiles de los barcos que flotan amarrados, como dormidos, en las aguas del río Guadalete y tras la llegada a bordo del último tripulante, Manuel, soltamos amarras para dirigirnos al vecino Puerto Sherry a repostar gasoil. Poco después, a eso de las 11:30h, salíamos por la bahía de Cádiz rumbo a Cabo San Vicente, a unas 135 millas al WNW.
Después de comer subió el viento del SW que aprovechamos para navegar a vela hasta entrada la noche, ya al sur de Faro. Prácticamente todo el día fuimos arrastrando un curioso curricán hecho con un sacacorchos y un anzuelo, y a parte de pescar una voraz gaviota (que desenganchamos una vez izada a bordo), no cogimos nada hasta que de noche recogimos el aparejo que traía una palometa de buen tamaño. El viento se fue a la proa y arreció hasta los 18 nudos con un poco más de ola, navegando con mayor y motor. Se aprecia ya la diferencia de la ola atlántica, menos molesta que la mediterránea.
Se notó que Jesús volvía a estar a bordo y cenamos un delicioso pollo al curry con arroz que preparó con la ayuda el resto de la tripulación.
Después de cenar, y dado que ahora éramos seis, establecimos un sistema de tres guardias, de tres horas cada una, formadas por dos tripulantes cuyo orden sorteamos con papeletas.
Una vez sorteadas, empezamos las guardias a las 23:00h. Sólo tuvimos un sobresalto de madrugada cuando se oyó un estallido producido por la ruptura de la funda de la driza de mayor en su stopper que hizo que esta se arriara aproximadamente un metro y que solucionamos provisionalmente hasta que ya por la mañana pudimos reparar algo más elegantemente.

A primera hora de la mañana doblábamos Punta Sagres y Cabo San Vicente con el mar de nuevo en calma y una suave brisa que aún no nos permitía navegar sólo a vela. Un poco más tarde esa brisa del sur aumentó lo suficiente como para decidirnos a izar el gennaker, con poca velocidad al principio, pero cuando empezó a aumentar la presión de viento se nos acumularon los acontecimientos. El piloto automático, “Ray”, dijo basta, lo mismo que el equipo de viento y mientras desmontábamos la electrónica para localizar la avería picó un bonito en nuestra línea de pesca, al que una vez a bordo no hicimos mucho caso. A continuación el viento se fue a la proa obligándonos a arriar el gennaker y desplegar el génova.
Tardamos un buen rato en poder solucionar el problema del piloto, durante el cual gobernamos a mano hasta que finalmente pudimos hacer que volviese a funcionar a costa de sacrificar el equipo de viento, pero sin duda apremiaba más recuperar a “Ray”.
Puede parecer una tontería, pero el trabajo del piloto en distancias grandes es una ayuda inestimable, además de la fiabilidad que da en el mantenimiento de los rumbos.

Seguimos navegando a vela en una tarde de brisa del través y mar plana con mayor, génova y trinqueta arriba. Dada la tranquilidad de las condiciones pudimos observar la puesta del sol desde la “cofa”, todo un espectáculo.
Por la noche cayó a la sartén el bonito, de nuevo de manos del chef Jesús, deliciosamente fresco!
A las 05:00h arribamos de recalada en Cascáis, junto a Lisboa. Amarramos en el pantalán del gasoil a la espera de que abriese la gasolinera a las 09:00h de hora portuguesa (10:00 HRB). Tuvimos tiempo de sobra para dormir, visitar los aseos de la marina, desayunar en tierra y hacer una pequeña compra, tiempo que no supimos aprovechar suficientemente ya que la recalada se alargó hasta cerca de las 12:00h, desaprovechando un viento fresco matutino que nos hubiese empujado magníficamente al menos durante unas horas. ¡Mal, muy mal!
Resultado, ya desde la salida tuvimos que navegar con motor y mayor, aunque durante el día pudimos ayudarnos también del génova sólo nos sirvió para reducir temporalmente las revoluciones del motor, tónica que siguió repitiéndose durante la noche con las constantes subidas y bajadas de la brisa.
Otr0 espectacular atardecer al paso de las islas Berlengas, lo mismo que el siguiente amanecer.Esta noche, de cena, espagueti carbonara. ¡Qué bien entra una comida caliente al anochecer!
Tanto durante la noche como al amanecer las visitas de los delfines fueron constantes, lo que siempre ameniza las guardias, incluso podían oírse sus silbidos desde el interior, en la litera.
Una vez más la información meteo por VHF a lo largo de la costa portuguesa brilló por su ausencia, y sólo a falta de unas 60 millas de Galicia, ya con alcance de VHF de España, volvimos a tener información meteo a cargo de La Guardia Radio.
Durante el día siguiente las condiciones continuaron tranquilas, con una ligera brisa de la proa que no nos permitía prescindir del motor. Sólo destacar otra nueva pesca, esta vez una aguja que tras haberla limpiado se encargó de preparar José Manuel. También riquísima. Al final de la tarde entramos por fin en aguas gallegas, dejando por el través de estribor el monte de Santa Tecla y el marinero pueblo de La Guardia. ¡Ya estamos prácticamente en casa! Con la alegría de la inminente llegada tratamos de hacernos una foto de grupo, que tras varios intentos sólo conseguí que saliésemos todos en esta foto bastante borrosa.
El crepúsculo, sensiblemente fresco, fue uno de los más luminosos y espectaculares de la travesía. Ya de noche doblamos Cabo Silleiro, enfilando la entrada de la Ría de Bayona y arribando a los pantalanes del Monterreal Club de Yates a las 22:30 h.